27 de junio de 2016

Si cantara el gallo rojo otro gallo cantaría

Pasan los años y nada nuevo bajo el sol, salvo el amor latiéndome.

Abandoné mi trabajo, como antaño. Esta vez por mi propia salud mental, tanta maldad instalada a mi alrededor me desesperaba. Era un trabajo sanitario excesivo mal pagado y poco higiénico el que desempeñaba y lo abandoné allá por el mes de marzo. Desde entonces estudio poco y mal de cara a un hipotético examen en octubre. Desde entonces no tengo ingreso alguno. Y desde entonces empleo más tiempo en enriquecer mi espíritu de lo que nunca antes lo hice. Hacer el bien no me supone esfuerzo, incluso creo que me comporto mejor con el resto desde que estoy con él y es que estoy en deuda con la vida por tan tremendo regalo. Pero, mientras mi tiempo discurre alejandome de la maldad entre el amor y otras grandes obras como dar de comer al hambriento y sonreír, el resto de parásitAs sociales se dedica como siempre a hacermelo todo mucho más difícil. Hacer el bien puede ser hacer el tonto cuando encuentras maldad campeando por doquier, sobre todo si la maldad se depila las piernas. Desde entonces he tenido que escuchar cómo esa hija de puta se dedica a mentir al resto de emplead@s acerca de mi marcha. Desde entonces tengo en vistas un juicio oral porque esa otra hija de puta me colgó el teléfono y no me quedó más remedio que presentarlA una demanda por pretender quedarse con mi fianza de alquiler porque las cortinas ya no son blancas sino marrones. Y desde entonces los marrones no han dejado de sucederse. El mismo día que pisé el juzgado y unos treinta segundos después de darle unas monedas al mendigo tras sacar dinero de una cuenta de ahorro en la que no ingreso, recibí una multa de tráfico. De nada me sirvió hablarlo con aquella puta y mala rubia que la dejaba en el parabrisas, ni siquiera se fiaba de mi fotocopia de seguro pagada y hubo de recordarme su mayor poder bélico investigando mi matrícula por radio. Ahora a Maruja, la hermana de Noelia, no se le ha ocurrido mejor marujeo que hablar con la madre de Ángel marujeando a su antojo mis cosas y después ha hecho lo mismo con mi hermana María y así hasta llegar a mis oídos y el infinito. Ya le dije anteriormente a Ángel que, si en esa próxima cena de parejas podemos elegir mesa, escogeremos una lo más lejos posible de ella. De la maldad y la mentira cuanto más lejos, mejor. Por cierto, llevo sin ver las cejas depiladas del amigo gay más de mes y medio. Está más rara que un perro verde y más loca que de costumbre, ahora basta con media tarde para meter nuevo novio en casa.

20 de junio de 2016

...ni límite por atravesar

Creo que puedo llegar a entenderle. Es cuestión de tiempo. Todo siempre es cuestión de tiempo. Todo nunca es cuestión de suerte.

Creo que a veces es feliz, como la otra noche cuando se levantó de la cama enseñandome el culo para mostrarme, entusiasmado, varios retratos de su infancia repartidos en las estanterías del mueble contiguo. Cuando les explica a los demás lo roja que soy, también se muestra encantado. Y cuando me propuso esperarle allí junto a su padre, a mi derecha, lo dijo literal y ayudándose con los brazos abriendome al mundo que está por venir.

Pero a veces no sé lo que me pasa y le lleno de reclamaciones. Le hablo de este abandono en el que me tiene y entonces, para hacer algo diferente, me lleva a andar. Y andamos hasta que me arden las plantas de los pies sobre las chanclas y entonces le pido que nos sentemos. Y él va a procurar sentarse frente a mí, casi siempre lejos, nunca cerca.

30 de mayo de 2016

Yo quiero vivir y comer jamón

Cobijó su cabeza en mi regazo, bajo el volante, y allí se mantuvo un rato. Me entretuve en despeinarle y peinarle a mi antojo, atusandole también las cejas. Se dejó hacer y así hablamos en memorable calma hasta que decidió cambiar de postura.

Sabiendo que apenas tardaría en recibir mi correspondiente orgasmo, salté con destreza sobre su asiento, colocandome a horcajadas sobre él. Terminé mordiendo cuello, mentón, labio inferior y todo lo que encontré comestible. Él se quejaba del dolor y a la vez parecía hacerle gracia. Yo seguía mordiendo en silencio al no poderme permitir chillar de gusto frente a su casa bajo la noche estrellada.

Tuve que desabrochar yo los botones de su pantalón, trabajo que no me importaría desempeñar por el resto de mis días. También tuve que pedirle que entrase y más de una vez pues no parecía pretender hacerlo.

Desde entonces entro y salgo, entro y salgo una y otra vez en ese recuerdo sin lograr entender su comportamiento. Una vez dentro le hablé de la felicidad y volvió a reír, todavía puedo escucharle.

16 de mayo de 2016

Eso es lo que quiero, besos

-Esta es Chafan.

A tod@s les dice esto, mientras se detiene a observar cómo les doy dos besos. A algunos les saluda muy efusivamente y luego se lo dice. A otras ha debido verlas anteriormente porque las nombra ante mis ojos y no las besa.

No quiero besar a su amigo Elmalo, por lo que nuestro amigo común, que se halla sentado a su derecha, también se queda sin besos. El novio de la Sandra, en su embriaguez habitual, vendrá al rato a por los suyos.

La hermana de su amigo Gigante dice que me quiere mucho y la permito que también me abrace. Me cuenta cosas de él, de su hermana y de todo el mundo. Me lleva de la mano loca de contenta y la sigo. Está enamorada, subida en una nube y el amor sale todo el tiempo por su boca.

Él, sin embargo, de amor no me habla. En realidad me habla muy poco. Yo quisiera que me hablase más y mejor, pero no lo está haciendo. Besarme tampoco es que me bese mucho.

Y yo vivo por y para besarle.

Yo, que dieciocho años atrás recogí sin pretenderlo una mierda por revolcarme con él a besos por el suelo. Yo, que en otra ocasión vomitaba ponche con cocacola y en menos de media hora me revolcaba nuevamente a besos con él por el suelo. Yo, que tengo una herida mayor de edad en la aureola de mi perdón derecho perpetrada con sus dientes. Yo, que no me acuesto con él desde mitad de abril mientras le veo tan contento haciéndome besar a los demás. Yo no lo entiendo.

30 de abril de 2016

Todo lo que no aprendí, nunca se me ha olvidado

Al parecer soy fabulosa.

Quisiera quererle mucho y todos los días, pero no se deja. Se deja sólo de vez en cuando, aunque para él soy fabulosa.

Le digo que le quiero más y más cerca. Él dice que es guapo y punto.

Cree que estamos bien así, yo creo que podemos estar mejor.

No sé si le estoy entendiendo bien, me pide que no piense tanto. También pienso en los intensos orgasmos que me está dedicando sin procurar los suyos y tampoco lo entiendo.

Una persona fabulosa no puede matar a otra a golpes ni a besos, aunque tenga muchas ganas.

9 de enero de 2016

No era un miércoles cualquiera, fue el mejor miércoles de todos los tiempos. Después de más de catorce horas juntos amanecí a su lado, por fin en mi casa, por fin en mi cama.

No necesito escribir estando tan contenta, me voy con la música a otra parte.

26 de diciembre de 2015

Verás que todo es posible

Nos besamos y se le erizan los pezones. Le pido un abrazo y en el transcurso del mismo me mantiene en el aire durante unos segundos antes de regresarme a tierra. Cuando me baja nos besamos de nuevo. Besa como nadie.

Ya sólo falta que llueva.

Dice que quiere que esto vaya hacia delante, impulsandose con los brazos. Ha venido a explicarmelo y lo hace allí donde le he pedido, en el mismo sitio donde hasta ahora me he debido fumar más de un centenar de porros pensandole.

Dice que quizá seré yo la que termine cansándose de él. Dice muchas tonterías. No le presento a nadie, a casi tod@s está harto de verles. Dejo que sea él quien salude y se arrime a quiénes mejor le parezca. Cena con nosotr@s, como buen zurdo a mi izquierda. Me encanta, me encanta y me vuelve a encantar.

Ya sólo falta que llueva.

Se lo he dicho, me voy con él al fin del mundo o al centro de la tierra. También le he dicho que, al vernos poco, me hace dudar. Tiene muchas cosas que hacer, espero que hacerme hijos sea una de ellas pero eso no se lo digo.

Al parecer estamos juntos, oh sí. Antes de dormir se deleita con imágenes en las que yo aparezco chula, guapa y muy guapa. No ha pisado mi casa. No ha pisado mi casa. No ha pisado mi casa. No ha pisado mi casa. No ha pisado mi casa.

El año que viene lloverá, estoy segura.